Medio Ambiente

Consecuencias para el medio ambiente

Los mares y los océanos, los dos grandes ecosistemas de nuestro planeta, están siendo sometidos a una fuerte presión. Junto a la captura de los cetáceos – ya sea con finalidad científica, para su transporte a delfinarios o para consumir su carne – el número de amenazas  aumenta continuamente. Entre ellas, la de peores consecuencias para los mamíferos marinos, es la sobrepesca.

Las necesidades alimenticias del hombre y la demanda por parte de la industria de pescado barato han conducido en las últimas décadas a una decimación de casi todas las especies de peces empleadas comercialmente. Las poblaciones de peces desaparecen y las medidas de las gestiones de pescadores continúan en su mayoría sin surtir efecto.

Los países desarrollados son los que más acentúan esta agresiva tendencia, desarrollando técnicas de captura cada vez más desarrolladas y aumentando la capacidad de caza. Los métodos tradicionales de pesca costera no se pueden seguir realizando ya que las consecuencias a largo plazo son la de una sobrepesca globalizada y un desequilibrio ecológico del mar previsible.

 

La pesca „incidental“

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Lo peor del asunto es que millones de toneladas de peces son desechadas como pesca no deseada (aproximadamente un 20 % de la pesca total). La pesca „incidental“,  donde se capturan especies que no son el blanco, produce también un fuerte impacto sobre el resto del ecosistema marino. El empleo de la pesca de arrastre, el uso de redes de enmalle, de bolsas en bocanas y de esteros, entre otros métodos, conduce anualmente a la muerte de aproximadamente 300.000 ballenas y delfines (¡!).

El número de aves marinas que corren la misma suerte es todavía mayor. Naturalmente las tortugas marinas, los tiburones, las mantas, los peces luna y muchas otras especies se ven también terriblemente afectadas por la pesca destructiva. Se trata de la destrucción de valiosos recursos y de los tesoros de la naturaleza. Los países de caza marina, tales como Japón,  argumentan que las ballenas y delfines son culpables de la disminución del volumen de pesca, ya que devoran una gran cantidad de peces que es necesaria para la alimentación del ser humano. De este modo, estos países establecen cuotas de captura de cetáceos para eliminar la competencia. Un razonamieno lógico invertido por excelencia.

 

La contaminación de los mares

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Otro grave problema es la contaminación de los mares, la cual está causada principalmente por las industrias. Las aguas residuales, los desagües directos al mar, la contaminación radioactiva, los vertidos, el aumento de las catátrofes marinas medioambientales, etc. provocan unas concentraciones cada vez mayores de sustancias nocivas y venenosas en casi todos los mares del planeta.

De nuevo son los cetáceos los que más sufren las consecuencias de estos desatres ecológicos. Desde su situación en la cúspide de la cadena alimenticia acumulan grandes cantidades de sustancias nocivas en sus cuerpos. En algunos lugares del planeta, los cádaveres de los cetáceos han de ser eliminados como residuos tóxicos. En los países donde aún se consumen los cetáceos, su carne es mucha veces rechazada en el consumo común. Se recomienda incluso a las mujeres embarazadas y a los niños no ingerir su carne, ya que además de no ser sana, ¡es venenosa!

El estado de los mares es inquietante. Y no nos referimos únicamente a la situación de las ballenas y los delfines. El atún, el bacalao,  el arenque, la merluza, la mayoría de las especies de escualos y prácticamente todas las especies de peces dedicadas al consumo comercial sufren desde hace mucho tiempo las consecuencias de una  sobrepesca que les está llevando casi a la extinción. Los bancos de peces desaparecen, los pescadores se arruinan y la desocupación, la pobreza y el hambre devuelven el origen del problema al ser humano.

 

La protección de los mares es un deber necesario para garantizar la existencia de los seres vivos, y con ello nos referimos tanto a las especies animales como a nuestra propia especie.