Zona protegidas

¿Una zona protegida para el avistamiento de cetáceos?

Nunca como ahora había sido tan fácil acercarse a estas fascinantes criaturas en su hábitat natural. Esto ha contribuido a crear una efecto positivo sobre la imagen de los mamíferos marinos y a hacer concientes a muchas personas sobre la necesidad de proteger los océanos y sus habitantes. Por otra parte, sin embargo, en muchos lugares parece haberse llegado a una situación límite, donde un disfrute sostenible de los cetáceos a nivel turístico parece una aspiración demasiado alta.

La pregunta de fuego en un futuro será: ¿Cómo podemos proteger a los cetáceos del turismo masivo de avistamiento de cetáceos? ¿Mediante qué estrategias podrían convivir el desarrollo de esta rama turística con la observación ecológica de los mamíferos marinos?

El concepto de las zonas protegidas pueden sernos de utilidad en este contexto. Pero ¿zonas protegidas y avistamiento de ballenas no son dos términos contradictorios? ¿Cómo puede declararse protegido un espacio y al mismo tiempo llevar a cabo en su interior avistamientos de cetáceos? Las zonas protegidas limitan – con independencia de su finalidad – la utilización de estos espacios por el hombre.

Sin embargo, esto no ha de significar necesariamente que el avistamiento de cetáceos (y otras prácticas de utilización de la zona) deba de ser totalmente desplazado. MEER ha desarrollado un modelo de zona protegida especialemnte concebido para ser compatible con un disfrute sostenible de los cetáceos. En este modelo de zona protegida el turismo de observación de cetáceos sería encauzado en límites rígidamente controlados.
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Medidas posibles de adoptar serían:

  • La limitación del número de embarcaciones y de organizadores dedicados al avistamiento de cetáceos.
  • Las empresas deben demostrar que poseen una licencia para poder trabajar en el ámbito del avistamiento de cetáceos. Asimismo las personas que van a realizar los avistamientos han de ser informadas de manera indirizada y exhaustiva sobre la actividad que van a realizar. Además, el envolvimiento de estas actividades en un contexto investigativo representaría también un factor de máxima importancia.
  • La reducción de la velocidad de navegación.
  • La introducción de un código de conducta de validez general para las embarcaciones que realizen avistamientos y para usuarios privados.
  • La destinación de un determinado porcentaje del precio de los viajes de avistamiento a la investigación y a la formación a puertas abiertas.
  • Garantía del cumplimiento de las normas a través de la vigilancia de las actividades realizadas en la costa, el control de las embarcaciones y controladores camuflados (este medida ha sido introducida con éxito en países como Nueva Zelanda).
  • La obligación de renovar las licencias, a fin de que los organizadores puedan transmitir siempre una información actualizada y que la organización de los tours no pierda en calidad.
  • Las actividades que deberían de estar prohibidas en estas zonas son: La pesca, los jetskis, los esquís acuáticos y la práctica de deportes de agua del mismo género.

 

Igualmente de importacia es el proceso de concienciación de los habitantes del entorno. Únicamente si las personas que comparten su espacio vital con los mamíferos marinos son concientes de la importancia del mantenimiento de las medidas de protección, las zonas protegidas podrán tener una oportunidad.

El intercambio de información y de experiencias entre las empresas del sector, las autoridades, los científicos y las organizaciones dedicadas a la protección de los espacios naturales tiene como objetivo crear una coalición en la que tanto los intereses humanos como los intereses del reino animal sean respetados por igual.