Causas y consecuencias

Causas de las colisiones entre barcos y cetáceos

 

¿Por qué se producen los choques entre barcos y cetáceos? Después de todo, estos animales tienen un oído excelente y los grandes barcos generan un ruido muy notable bajo el agua. Sin embargo, a menudo ballenas y delfines no son conscientes de que se está acercando una embarcación.

 

El motivo radica en su comportamiento. Estos mamíferos marinos tienen etapas de reposo o sueño. Por otro lado, pueden distraerse durante la búsqueda de alimento, la caza o el juego. Además hay individuos sociables o tímidos. Incluso dentro de la misma especie pueden reaccionar de manera diferente a los buques y botes, como se aprecia en particular en cetáceos curiosos, muy a menudo los individuos más jóvenes, con poca o ninguna experiencia frente a los peligros generados por el contacto con objetos fabricados por el hombre. Aparte de esto, muchos han perdido capacidad auditiva y perceptiva debido al ruido constante del mar.

 

El sonido no se comporta igual en el agua y en el aire. En el agua se propaga alrededor de cinco veces más rápido que en el aire, y además está sujeto a fenómenos físicos tales como la absorción, la dispersión y la refracción. En el caso de un barco en marcha, la principal fuente de ruido, la hélice, se encuentra en la popa; como el casco atenúa el sonido, este apenas llega a percibirse en la parte delantera de la embarcación. Cuando se da una estratificación de la masa de agua, como ocurre con frecuencia en el mar, se genera una auténtica sombra acústica delante del barco que dificulta e incluso imposibilita la percepción de un peligro inminente. En barcos muy largos, la distancia entre proa y hélice puede inducir a delfines y ballenas con buen oído a no calcular bien si están lejos o no de la embarcación. Desde un punto de vista físico, la cuestión es más complicada de lo que se suele pensar.

 

Una cosa es cierta: la gravedad de las heridas o el riesgo de una colisión mortal guardan una relación de causa-efecto, donde intervienen el tamaño y la velocidad del barco. Científicos estadounidenses han descubierto que la mayoría de las muertes fueron causadas por barcos con una longitud de 80 metros o más. Además, el 89% de las colisiones que ocasionaron  graves heridas o la muerte del animal se produjeron a velocidades superiores a los 14 nudos (26 km / h). La atención de la tripulación a bordo también puede ser crucial. Evitar el choque solo es posible si el riesgo de colisión se detecta a tiempo y se evalúa debidamente. No hay que olvidar que el tiempo de reacción del cual dispone un capitán de una embarcación de alta velocidad para una maniobra evasiva frente a un animal divisado a 500 metros es de sólo unos pocos segundos.

 

 

Un problema reconocido internacionalmente


¿Qué se está haciendo a nivel internacional para abordar el problema? Ante todo es importante conocer la magnitud del asunto. ¿Cuál es el número de colisiones? ¿Dónde ocurren? ¿Cómo lograr un registro global de los incidentes? Con este fin, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) ha creado un grupo de trabajo: el Grupo de Trabajo sobre Colisiones con Barcos (Ship Strike Working Group, SSWG). La finalidad de esté grupo es el  intercambio de información y el desarrollo de una base de datos internacional, publicada en internet a mediados de 2009 (http://www.iwcoffice.org/sci_com/shipstrikes.htm). Esto permite por primera vez que cualquiera pueda informar de un incidente. Hasta junio de 2010 la base de datos había registrado unos 1.000 casos y no ha dejado de crecer desde entonces. Otras bases de datos locales se han desarrollado, por ejemplo, en los Estados Unidos y Australia. Gracias al papel precursor de la CBI, la comunidad científica ha tomado conciencia de la cuestión y ha aumentado también el número de publicaciones. La problemática se ha abordado en varios congresos internacionales, como  el simposio de la CBI en septiembre de 2010 en el sur de Francia. La comunidad científica pone todo su empeño en la recopilación de datos para poder simular el riesgo de colisión con métodos modernos y modelos informáticos. Diversas organizaciones y acuerdos internacionales también refuerzan su cooperación o tienen previsto hacerlo, como muestran el Acuerdo sobre la Conservación de los Cetáceos del Mar Negro y Mediterráneo (ACCOBAMS), el Acuerdo sobre la Conservación de las Especies Migratorias (CMS) y el Comité medioambiental para la Organización Marítima Internacional (IMO).